Consejos para la quimioterapia

“Si piensas que perderás… Ya has perdido./Porque en el mundo encontrarás, que el éxito comienza con la voluntad de Dios y la confianza en él”

Después de concluida la quimioterapia, mi actual imagen

Mi imagen actual

Mientras aguardaba en el hospital por los resultados de mis análisis de sangre, donde tendría la novedad de mi hemoglobina y el estado de los glóbulos blancos; imprescindibles para ponerme el suero citostático, una señora desconocida me interrogó:

¿Es por aquí el laboratorio?

Sí –contesté- pero esta es el área especializada en quimioterapia.

Apenas me dejó terminar. Salió con un rostro de espanto que jamás olvidaré. Y, no la culpo. Recordé mi conmoción al saber que debía hacer la quimio. Yo también me horroricé, pero después comprendí que si piensas que estás vencido, ya lo estás.

Yo soy cristiana y aunque le pregunté a Dios el por qué debía pasar por esta prueba supe que no hay nadie en el mundo que tenga más amor para dar que el Señor, quien es siempre fiel “Aunque la visión tarda en cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallará. Aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3)

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Sentir el cáncer de mama

Sentir el cáncer de mama

Yo supe  lo que era un cáncer de mama. Pude sentirlo y palparlo. Y, temí, lloré, las piernas se me aflojaron. Sin embargo, hoy estoy aquí, en victoria. Por esa razón, motivos me sobran, para hacerte saber, a ti que te estás en línea con mi blog, que por mucha oscuridad reinante, siempre sale el sol.

Acurrucada en oración, supe que sufrir no es tan malo. Mientras sufres también tienes opciones; o dejas que se te seque el alma o eliges vestirte de soldado y sales al campo de pelea dispuesta a librar la buena batalla de la fe. La fe que sana, que limpia y salva. Te dispones a vencer adversidades y entonces tienes la fuerza de perseverar, porque a “pesar de los pesares”, aún respiras, amas, sientes, vives.

Mi primera intervención quirúrgica fue el 4 de junio de 2013. Para ese entonces Dios había hecho su obra. Había quitado, para su Gloria y Honra, otros dos tumores que un día estuvieron en mi seno izquierdo; el mismo lado del corazón. Para mí, el quirófano y la extirpación del carcinoma tuvo también un efecto termidorista.

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El cáncer de mama puede vencerse

cáncer de mamaSonó el teléfono. Mi corazón se estrujó con el primer “rin”. Sólo segundos bastaron para identificar la voz de mi hermana. El ligero temblor en su timbre vocal adelantaba la mala noticia. La biopsia del nódulo extirpado de mi mama izquierda era positivo. Se trataba de un carcinoma ducto lubullar invasivo o infiltrante. “La bióloga -balbuceó- explica que su diámetro era de uno como siete cm, además, es tal y como lo  identifican los libros de medicina”.

Mi corazón vapuleaba. La inanición se apoderó de mis piernas y un súbito nudo  congeló mi garganta. Un halo de silencio reinó en nuestro diálogo; solo roto por mí con una frase trillada, espetada solo como para salir del paso:“No te preocupes, todo va a salir bien”.

Me hubiese gustado improvisar mis “lindos discursitos anímicos” como dice mi hija, pero apenas pude pronunciar aquella pedestre frase

Poco a poco asimilé la pusilánime verdad. Confieso, aceptarla, me costó llanto;  ante el agorero destino, lloré hasta casi derretir la almohada. Cada lágrima sería perentoria en la formación de un alma limpia y fuerte, imprescindible para hacer frente al cáncer

Después de aquella novedad, me acogieron los brazos del quirófano por segunda vez. La cadena ganglionar debía ser extirpada y el seno (parte queridísima de mi cuerpo) volvió a ser abierto. Dios en su plenitud y deidad permitió que todo lo muestreado estuviera sano. Entonces recordé ese versículo de Filipenses: “Regocijaos en el Señor siempre”, esa palabra me confortó y animó a seguir, cuando sufrí un padeciendo para el  cual la ciencia no tiene cura, sin embargo para Dios “no hay imposible”.

Ignotos avateres se apresuraron a saludarme. La inteligencia prístina me ayudó a sobreponerme a las camas de hospital, la salita de curas, los lacerantes drenajes, la pérdida de sangre….la futura y lúgubre quimioterapia.

Pasaban los días y todavía me costaba aquella creer inusitada realidad. Me habían extirpado un  cáncer.  Fue duro. Más de seis meses han pasado desde entonces. Compungida pienso también en mis temores, olores, cambios corporales; en este andar de remisión donde a veces hasta el silencio, dejé de percibir. Tengo muchas historias. Poco a poco las contaré.

Crónica de un fracaso

ImagenA los 38 años tuve  la experiencia que siempre temí durante mi vida estudiantil: desaprobé un examen. A más de dos meses del inolvidable momento, me siento capacitada para hablar sobre el tema.

Hago referencia a la prueba de locución que debía habilitarme para poder “hablar en la radio”, pero parece debo mantenerme en silencio, por eso quizás,  es doble gusto escribir al menos para mi blog.

 La difícil situación, puso mis impulsos cardiacos a mil. Voces que habían sido mi primer amor, cuando apenas tenía siete años, ese día se volvieron de carne y hueso ante la inmensa, fría y habilitada cabina de ediciones de Radio Ciudad Del Mar. Sigue leyendo

Un eterno inconforme.

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Un periodista es un descubridor. Vive y afianza las realidades de la gente y echa rodilla en tierra en busca de lo valedero, cuando se lleva en las venas.

 Esta profesión enamora, está bajo el fuego del contrapunteo, es el encuentro con lo inesperado, lo insólito ligado también al  golpe de suerte, favorecedor de trabajos indelebles, que sellan la identidad  de un profesional de la palabra.

¿Cómo no amar esta carrera? El periodismo  enseña a vivir,  a amar y servir. Es un aprendizaje constante, con una dosis de atrevimiento, duelo y tesis futurista sobre la base del presente y lo que fue.

Este ejercicio te redescubre profundos conceptos de la vida planteados por quien menos se sospecha. Te convierte en comprensiva madre,  amorosa hija, una mejor persona. Sigue leyendo

Medicina Alternativa

ImagenHace cerca de un año, Jaquelín la enfermera del consultorio 15 del Médico de la Familia en Cruces,  le habló María Eugenia acerca jarabe de orégano  para aliviar los males del catarro común. Desde entonces  esta abuela no quiere saber de antibiótico, ni anti- alérgicos.

Aunque algunos aseguran el uso de la medicina verde fue una opción de periodo especial en Cuba, no hay nada más lejos de la verdad.

En la isla su generalización fue a partir de 1996.  Desde hace casi un siglo antes la Medicina Natural y Tradicional es altamente cotizada en países del Primer Mundo en sus más diversas aristas. Sigue leyendo

Diez pasos para resolver conflictos con tu hijo adolescente.

adolescente-hijosMi padre ha sido un alcohólico por más de veinte años consecutivos. Tanto tiempo en ese estado ha dejado historias como para publicar varios blog, pero no es el momento. Ahora tengo un problema mayor y es el resultado de la actitud de mi hija, que tiene 10 años y ha crecido junto a su abuelo enfermo.

¿Qué paso con ella? Después de la dura jornada laboral cada tarde era un conflicto diferente en casa. Isabela se imponía con su  malcriadez, ceñida también a la crianza de su abuela (mi mamá). Las razones para armar el lío sobraban: las tareas del colegio, las salidas a deshoras con sus amiguitas, las contestas, las faltas de respeto, la ropa desordenada, la comida que se enfríaba o el baño que esperaba eternamente.

El límite se excedía siempre y nuestra relación se tornó hipersensible. A tal punto llegaron las circunstancias, que cada tarde, entraba por la puerta de  mi hogar predispuesta. Sigue leyendo