Sentir el cáncer de mama

Sentir el cáncer de mama

Yo supe  lo que era un cáncer de mama. Pude sentirlo y palparlo. Y, temí, lloré, las piernas se me aflojaron. Sin embargo, hoy estoy aquí, en victoria. Por esa razón, motivos me sobran, para hacerte saber, a ti que te estás en línea con mi blog, que por mucha oscuridad reinante, siempre sale el sol.

Acurrucada en oración, supe que sufrir no es tan malo. Mientras sufres también tienes opciones; o dejas que se te seque el alma o eliges vestirte de soldado y sales al campo de pelea dispuesta a librar la buena batalla de la fe. La fe que sana, que limpia y salva. Te dispones a vencer adversidades y entonces tienes la fuerza de perseverar, porque a “pesar de los pesares”, aún respiras, amas, sientes, vives.

Mi primera intervención quirúrgica fue el 4 de junio de 2013. Para ese entonces Dios había hecho su obra. Había quitado, para su Gloria y Honra, otros dos tumores que un día estuvieron en mi seno izquierdo; el mismo lado del corazón. Para mí, el quirófano y la extirpación del carcinoma tuvo también un efecto termidorista.

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