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Un sombrero para Yuri Gagarin

gagarin3Hay quien no cree en el destino, sin embargo hay una realidad, la vida pone y dispone, como decía mi abuela. El 24 de julio del año 1961, Cuba se gozó con la visita de Yuri Gagarin.

El 12 de abril de 1961, Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio. Tres, dos uno…. Cero. La nave Vostok 1 enrumbó a lo infinito, pero con ruta  marcada. Aquella proeza resumió una historia de sueños e intentos.

El vuelo duró 108 minutos, durante los cuales recorrió una distancia de 40 mil 868,6 kilómetros a una velocidad de 28 mil 260 kilómetros por hora.  Tomó  una altura de 327 kilómetros. Desde entonces quedó aquella hazaña para engrosas las páginas  de la humanidad.

Aquel hombre, grande por su hazaña, en su visita al Verde Caimán se reunió con jóvenes estudiantes de la Universidad de La Habana. También visitó  los hospitales donde se restablecían de las heridas sufridas los  combatientes de Playa Girón.

La llegada del cosmonauta, coincidió con los festejos por el noveno aniversario del 26 de julio de 1953. En un multitudinario acto en la Plaza de la Revolución, le adjudicaron la Orden Playa Girón, que por primera vez se otorgaba.

Ese mismo día, al concluir su estancia en la plaza selló sin saberlo un lazo con Cruces. ¿Qué nos apega a este genial e intrépido hombre que ha anotado su nombre en la directorio grandes descubridores universales?

Una vivencia de Vicente Delgado Jiménez. Este lugareño junto a otros crucenses, dedicados a la venta de artículos por cuenta propia, fue a la Habana a vender sombreros de yarey en medio de aquellas celebraciones.

El propio Vicente asegura “llevé 100 sombreros, y todos se reían de mí pues pensaba sería ridículo”. El viaje hacia la capital lo hizo en tren, junto a él otros minoristas preferían en aquella época llevar carne de puerco para expender bocaditos, y otros, dulces de maní.

Ninguna broma amilanó a Vicente. Llegó el día de la gran manifestación popular y allí estuvo proponiendo sus sombreros dentro de la muchedumbre, lo más cercano que podía al podium.

“Yo lo recuerdo-asegura-vestido de blanco, parecía  una paloma”. De pronto, siente que el corazón se acelera dentro de su pecho, la gente decía: “ahí viene Gagarin, ahí viene Gagarin”…. Él pensó: “Voy a ver si vendo sombreros, ahora es buena oportunidad”. El crucense siente su cercanía. Sin pensarlo Vicente estiró sus sombreros de Yarey y Gagarin,  en paso apresurado cogió uno y se lo puso.

“Todo parecía ciencia ficción”-comenta este mulato, ya longevo cuando habla del suceso, y  lo identifica como “uno de los momentos más importantes de su vida”. A raíz de la preferencia del héroe, los citadinos, ni le preguntaron el precio. Todo el mundo compró y compró……

Así las cosas, otro hecho más, que aparente sencillo, es digno de ser contado  a través de los tiempos. Y, concluyo retomando a  García Márquez: La historia no es contada como se vivió sino como la recuerdan quienes la vivieron.

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